17 de julio de 2010

Verano reflexivo


Finaliza el curso político, y por fin muchas ciudadanas y ciudadanos disfrutan de un merecido descanso tras un año laboral muy negro en el que se han anunciado medidas y ajustes demasiado duros y polémicos. Los meses de Verano, a pesar del asfixiante calor de efecto invernadero, esperan de nuevo ser un breve bálsamo que relaje el estrés acumulado por la crisis neoliberal.

La gente en Valencia podrá relajar su cuerpo y mente en cualesquiera del 98% de chiringuitos de playa valencianos que no se ven afectados por la aplicación de la Ley de Costas, con cuidado de que en Valencia se haya recortado un 15% el presupuesto en seguridad y atención sanitaria en las playas de la ciudad, mientras se ha hecho público que la nuestra es la autonomía que más ha destruido su litoral en la última década

Por su parte, la juventud valenciana vamos a tener que aguantarnos este Verano de recibir ayudas que ofrecía el IVAJ al alquiler de vivienda, empleo, transporte o formación, así como del cierre de albergues, ya que el Institut Valencià de la Joventut ha recortado a la mitad, o más, todas las ayudas a jóvenes para este año. Eso sí, en Julio y Agosto Metrovalencia ofrece servicio nocturno, pero sólo fines de semana hasta la 1 o 2 de la madrugada. Todo un guiño a los juerguistas, sin duda.

El turismo en Valencia, además, va a continuar estando de capa caída. No ya por las consecuencias evidentes de pérdida de poder adquisitivo por la crisis, sino también por la falta de un Plan turístico elaborado y sostenible que ofrezca calidad y variedad de oferta todo el año en lugar de macro-eventos con sobre-costes que, hasta la fecha, tan sólo han arrastrado endeudamiento, malestar vecinal y escaso, a la vez que concentrado beneficio para pocos. Por no hablar del caso Terra (“deuda”) Mítica.

En fin, esperamos que, al menos, estas vacaciones sean aprovechadas para reflexionar y formarnos un poco sobre algunos temas. Porque sería de muy agradecer para todos y todas que a la vuelta de Septiembre, con una Huelga General en marcha, el aire fresco del mar haya ventilado las ideas y haga retornar un poco de la sensatez y del criterio humanista que estamos perdiendo con la tormenta crisis, que corre el peligro de convertirse en un huracán que puede acabar con todo lo que se ha conseguido hasta ahora.

3 de julio de 2010

Huelga en Valencia


La huelga de MetroMadrid ha abierto de nuevo el debate “servicios mínimos versus derecho a huelga”, sobre la falta de regulación y sobre los valores de la lucha sindical por defender un empleo y sueldo dignos.

Un caso parecido puede ocurrir en Valencia, donde hace años que se llevan produciendo huelgas de trabajadores de la EMT y MetroValencia ante el recorte de salarios, pagas y eliminación de sus derechos, vulnerando así sus pactados convenios laborales; y ante la oscura gestión, incompetente y autoritaria, de la dirección de estas empresas, así como del Ayuntamiento y la Generalitat; que, por otra parte, se niegan a negociar con la representación sindical.

La Generalitat Valenciana y el Ayuntamiento de Valencia son noticia por ser responsables del bajo nivel y mala calidad del transporte público en la ciudad de Valencia. Un lamentable ejemplo de ello es que, cumplidos cuatro años desde el todavía no esclarecido accidente de metro en Valencia, el más grave de Europa, no se ha puesto un solo euro para mejorar el servicio y la seguridad de las vías.

Mientras los directivos de la EMT cobran sueldos astronómicos, las y los ciudadanos valencianos soportamos uno de los peores servicios públicos de transporte del país y de Europa, que no está a la altura de una ciudad como Valencia. Esto no sólo lo vive la gente, también es una reivindicación de los trabajadores/as. Lenta frecuencia de paso, altos precios, escasos servicios especiales, barrios aislados, precariedad laboral…

Desde hace años, empleados/as de la EMT y FGV, aun imponiéndoseles unos servicios mínimos totalmente abusivos desde la Consellería de Treball (68%), violando el Derecho Constitucional a huelga; y bajo la presión y amenazas de la dirección de EMT y FGV, exigen unas condiciones laborales dignas y respetuosas con la ley. Viéndose en la obligación, ante la indiferencia de sus superiores, de utilizar la alternativa de huelga.

Que se deslegitime, se manipule y se criminalice injustamente esta manera (muchas veces desesperada) de reivindicar nada más que un empleo digno que permita mantener una familia y tener una calidad de vida decente, tan sólo puede deberse a una forma necia, egoísta y superficial de valorar la importancia de estos mismos derechos. Porque todos somos trabajadores, alguna vez, en algún momento, tendremos que recurrir a la huelga para defender nuestros derechos.

24 de junio de 2010

¿Orgullo heterosexual?


Este mes de Junio, coincidiendo casi con la tradicional “nit de San Joan”, vuelve a celebrarse en Valencia el famoso desfile del orgullo LGTB, una cita a la que el col.lectiu Lambda acude este año con el lema contra la transfobia: “Transsexuals amb drets, ja!”.

Para quienes todavía a estas alturas anden desinforma@s, y contra quienes critican desde la fobia y la ignorancia este tipo de manifestaciones en pro de los derechos de este colectivo históricamente discriminado, criminalizado y perseguido, conviene recordar el por qué de esta legítima, necesaria y principalmente festiva manifestación, y lo absurdo de reclamar un “día del orgullo heterosexual”.

Aunque hace años que la ciencia desmintió que la homosexualidad, bisexualidad y transexualidad fueran enfermedades o trastornos psicológicos (consultar el catálogo DSM-V y OMS), defendiéndose así la libertad de orientación e identidad sexual frente a los prejuicios, determinismos convencionales y al fanatismo religioso, continúan habiendo, a día de hoy, países donde sentir amor por alguien de tu mismo sexo está castigado con la pena de muerte.

Sin olvidar los muchos lugares del mundo donde salirse del falso “protocolo de relaciones amorosas y sexuales” conlleva algún tipo de multa, amonestación o condena legal y social, en forma de leyes contra la homosexualidad, transexualidad, etc. o llegando a significar una deshonra para la familia.

Incluso en aquellas sociedades donde afortunadamente se ha evolucionado hacia posturas más comprensivas, tolerantes y abiertas acerca de las múltiples maneras que tenemos los y las seres humanos de manifestar amor y cariño, individuos conservadores continúan vociferando prejuicios desde el desconocimiento, limitando los derechos humanos a personas cuyo único delito es salirse de la injusta norma social que impone cómo “se debe amar”, imponiendo así sus valores, su moral y su ignorancia contra quienes sienten de forma diferente.

Además, existen grupos y corrientes políticas que niegan y boicotean la ampliación de derechos y libertades del colectivo de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales, cuando no los limitan; que justifican su discriminación y que, desde un profundo sentimiento retrógrado, prohíben su bienestar y niegan su felicidad.

Por ello, también los y las heterosexuales, que nunca hemos sufrido por serlo, debemos manifestar públicamente que la libertad sexual y la libertad de amar son algo ante todo natural y en absoluto dañino, que el amor no es cuantificable, ni puede establecerse como una norma; siendo, al contrario, la máxima expresión de la felicidad humana y reflejo de una sociedad libre.

13 de junio de 2010

Tragicomedia


Los ciudadanos y ciudadanas asistimos perplejos a un escenario desolador en lo económico, y a una crisis psicológica de identidad en lo político. Algunos incluso podrían afirmar que, por un momento, los dos principales partidos políticos en España han intercambiado sus papeles, como si de una tragicomedia estuviésemos hablando.

La última encuesta del CIS vuelve a reflejar el malestar general de la población, que sigue suspendiendo a la clase política y considera en primer lugar, con un 80%, al paro como principal problema del país, junto con la situación económica (51%). ¿Qué se está haciendo mal?

A nivel económico, un Gobierno respaldado por el partido que acaba de celebrar 100 años enviando a los y las representantes de la clase trabajadora al parlamento español, el Partido Socialista Obrero Español, está decidiendo aplicar medidas muy polémicas y difíciles de explicar desde la izquierda, para tratar de sobrevivir al huracán de la crisis del capitalismo neoliberal.

Se argumenta que “son necesarias para asegurar el futuro del país”, que “ayudarán a sostener el Estado de Bienestar” y que responden a “criterios europeos que el resto de países están también aplicando”. Todo ello sin el necesario debate interno, social y político que cabría esperar de un partido que ha apostado siempre por el diálogo a la hora de hacer política. Errar es humano y rectificar de sabios; pero defender lo que uno no se acaba de creer, nunca puede ser positivo.

Por otro lado, la derecha española va a necesitar mucho tratamiento terapéutico para recordar quién es y qué quiere hacer para afrontar el presente y el futuro. Sus propios colegas europeos no entienden, incrédulos, que el PP haya votado en contra de aquellas medidas que gobiernos como el de Angela Merkel, Sarkozy o el nuevo primer ministro conservador inglés, David Cameron, van a llevar a cabo en sus países.

Y que de Cospedal diga el ridículo que “el partido social y progresista de los trabajadores y trabajadoras se llama Partido Popular”, no sólo es un chiste merecedor de la portada de El Jueves, sino que es la prueba de que la derecha no tiene un proyecto propio alternativo al PSOE, que se desviven por las encuestas y que su discurso y estrategia responde a una total falta de principios, seriedad y compromiso real con la gente. No sé a dónde irán a parar, pero desde luego no va a ser a la Moncloa.