8 de septiembre de 2009

Cataluña y su Estatut: sentencia del TC


Pronto se hará pública la sentencia del Tribunal Constitucional sobre la legalidad o no de algunos polémicos artículos que el actual Estatuto de Cataluña propugna. En concreto, destaca el que hace referencia al término “nación” para referirse a Cataluña, y el hecho de considerar un “deber” para toda la población catalana el conocer su lengua autóctona.

Todo este asunto proviene de la pasada legislatura, cuando la derecha popular, tras encabritarse con aquel “España se rompe”, y viendo que la tramitación del Estatut iba avanzando por el camino del consenso tanto en Cataluña como en el Parlamento español, hasta finalmente aprobarse por una mayoría social y política (no sin haber habido reformas en sus borradores iniciales) recurrió dichos artículos ante el TC.

Desde un primer momento resultó no menos insólito el hecho, por ejemplo, de que el PP no recurriera el artículo del Estatuto de Andalucía en el cual se define esta tierra como una “realidad nacional” y que, sin embargo, desatara toda su cólera patriotera contra una región de España que, desde siempre, no ha despertado gran empatía entre los sectores más retrógrados y cerriles de la sociedad española como es Cataluña.

Pero vayamos a lo importante. Principalmente, cualquiera que tenga una mínima noción política o jurídica sabe que la Constitución Española de 1978 es reflejo del momento de Transición Democrática que vivió la España de los años ochenta. Es una prueba clara del pacto alcanzado a través del diálogo, pero sobre todo de las concesiones y precios políticos que todas las ideologías y todos los partidos tuvieron que ceder por el bien de la estabilidad del país, tras haber sufrido juntos 40 años de Dictadura fascista.

Fruto de aquel contexto y del obligado acuerdo jurisdiccional para nuestra Carta Magna, se deriva la ambigüedad de interpretaciones que la CE establece en torno a qué es España: art.2 “La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas.”

Pero el término “nación” de objetivo tiene poco. Tiene múltiples interpretaciones, y una de ellas, que sí que sería válida para el Estatuto de Cataluña, podría ser la de “nacionalidad”, un término no jurídico, sino más bien socio-histórico y cultural. De todos modos, este debate tiene un trasfondo mucho más profundo por ambas partes, tanto el nacionalismo español como el nacionalismo catalán.

En el tema de la lengua catalana, la CE establece en su art.3 “El castellano es la lengua española oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla. Las demás lenguas españolas serán también oficiales en las respectivas Comunidades Autónomas de acuerdo con sus Estatutos.”

No son pocos quienes denuncian la supuesta situación de discriminación a la que se somete el castellano en Cataluña. Quienes sostienen esta tesis, sin embargo, son los mismos que no criticaron la política lingüística de CiU durante el mandato de Jordi Pujol no hace demasiado, bajo el mandato de Aznar, o quienes no cuentan que Cataluña ostenta un expediente académico en lengua española por encima de la media nacional. Son los mismos que hacen oídos sordos a todas las encuestas sociológicas o periodísticas que ponen de manifiesto la prevalencia del castellano, etc.

El modelo lingüístico catalán simplemente busca la equiparación de los derechos lingüísticos de las dos lenguas mayoritarias en Cataluña, no la supeditación. Busca la plena capacidad de los alumnos y alumnas para conocer ambas lenguas, y la protección en última instancia de un idioma que no deja de ser un legado cultural propio de esta región, especial y gravemente perjudicado durante el franquismo. Este modelo sobre el que se cimienta la convivencia y la igualdad, el pacto, no ha generado nunca problema alguno, ya que su objetivo es el de la no-segregación por razones de lengua y beneficiar la integración lingüística ciudadana.

Fnalmente, por todo lo aquí expuesto, debería pedirse responsabilidad y reflexión a los encargados de dictar sentencia en torno a este polémico asunto. Pedirse objetividad y la máxima, aunque no menos complicada, neutralidad ideológica. Se trata de un asunto serio y complejo, un asunto ambiguo y polifacético, por lo que encontrar una resolución que beneficie a todos será un camino arduo y difícil, no por ello menos importante.

En cualquier caso, la sentencia del TC tendrá que ser respetada, pero no cabe duda de que según como acabe esta historia tendremos final feliz o un final turbio.

4 de septiembre de 2009

El PP, los menores y las redes sociales


Definitivamente la Derecha española, cada vez que opina (¿opina o impone?), vuelve a justificar que no se merece gobernar un país moderno, plural y en expansión como es la España del siglo XXI.


La derecha “de extremo centro” que representa el Partido Popular vuelve con sus ideas retrógradas, sus propuestas anti-sociales y sus formas altaneras y sucias de entender la política y de manipular a la gente sistemáticamente con su típico discurso populista. No han cambiado, son los mismos de siempre y, desgraciadamente, continúan sin evolucionar.


Por un lado, por supuesto que van a seguir acusando cansinamente a todo Cristo de estar sufriendo una persecución masiva y conspirativa por parte del Gobierno y de las instituciones “para destruirles”. Ya me estoy viendo las fotos de los dirigentes del PP cubiertas de dardos en el despacho de Zapatero. Pobrecitos.


Si no fuera por los más de 100 imputados que arrastran, sólo con el caso Gürtel, en lo que llevamos de año sentiría algo de lástima, si no fuera porque sus propios socios les denuncian o porque no han presentado todavía ni una sola prueba ni acusación seria en los juzgados; pero lo que verdaderamente siento es vergüenza ajena. Qué triste.


Lo último que faltaba es la cantinela de siempre: mano dura a los menores y prohibición, mucha prohibición. Rebajar la ley penal a los doce años (hasta que algún menor de once cometa un delito, por supuesto) y, a la vez, impedir que chavales adolescentes puedan abrirse una cuenta en Tuenti o Facebook. Un poco contradictorio, ¿responsabilidad para asumir los propios actos delictivos pero no para abrirse una cuenta en una red social?


¿Qué entiende la derecha por la figura del Menor? ¿Qué entienden cuando se habla de Educación? A lo mejor lo que pasa es que es más fácil la represión y la brutalidad para acabar con un problema, que “perder el tiempo” buscando sus causas y acatándolo con inteligencia para que no se reproduzca, fomentarndo la responsabilidad en los jóvenes, por ejemplo.

En fin, lanzo una vez más la pregunta que tanta gente se formula a diario: ¿Te los imaginas gobernando?

3 de septiembre de 2009

Nuevo curso político, protagonista: la CRISIS


Quien pensaba que las vacaciones de verano iban a significar una tregua para el pesimismo económico no estaba del todo equivocado. La caída continua del desempleo y la remontada de las grandes economías del Mundo, unido al aumento de la confianza, traían aire fresco para todos, pero lo cierto es que la vuelta a la rutina se va a ver abrumada por las últimas noticias económicas, que no dejan de ser un varapalo para la confianza y entusiasmo de la ciudadanía.

Los recientes datos económicos no dejan indiferente a nadie: el paro aumenta y la recesión del PIB se acrecenta. Efectivamente, la Economía continúa en crisis y el otoño se presenta complicado para todos los Gobiernos, especialmente para el nuestro.


En España, el paro sigue siendo protagonista indiscutible del día a día y de las conversaciones de la gente. Es una de las principales preocupaciones y no es para menos, con 3,6 millones de personas desempleadas (o 4 millones y pico, según se mire) y un horizonte incierto. Nuestro PIB lidera la caída en la zona euro y nuestro modelo productivo todavía necesita impulso para encauzarlo hacia un eficiente y moderno desarrollo sostenible. Parece evidente, pues, que la situación es grave y requiere medidas contundentes.

El Ejecutivo español se prepara para un curso político que va a dar mucho que hablar. Por un lado, España debe dar el sprint final que de alas a la recuperación progresiva de su frágil economía: incentivar el empleo (empleo No precario y de calidad), la investigación y la modernidad, la formación profesional y la apuesta por lo social y ecológico pueden ser grandes herramientas que permitan alcanzar poco a poco este objetivo.

De momento, a nivel nacional se están llevando a cabo medidas paliativas que pretenden proteger a la mayoría mientras arrecia la tormenta, ayudas económicas que permitan sobrellevar estos complicados momentos para muchas familias y empresas, todo ello unido a un extenso paquete de iniciativas que buscan, además de la protección social, reformar paulatinamente los pilares económicos sobre lo que España se viene sosteniendo desde hace décadas.

Pero la verdadera salida y recuperación financiera solo será posible mediante el consenso y acuerdo de las principales potencias mundiales, acuerdos que deben centrarse en importantes cambios que impidan que se repita esta situación en el futuro, cambios que se centren en el control de los mercados para evitar abusos excesivos, cambios para perseguir sin reparo el fraude fiscal, para condenar y prevenirnos de la avaricia de unos pocos. Difícil tarea, pero incuestionable.

Sin duda, tal y como afirman cada vez más organismos económicos, como el FMI, “lo peor ya ha pasado por ahora” y “no estamos en una caída libre” como al principio de este huracán financiero, pero, y esto es algo que siempre repito, no hay que bajar la guardia todavía ni confiarse, hay que seguir trabajando para que no sean los de siempre quienes paguen los platos rotos, para que esta situación, fruto del descontrol y de la gula codiciosa de unos sin vergüenzas, no vuelva a repetirse. Ya veremos si se consigue.

Dicen que el ser humano es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra, esperemos que esta vez espabile y mire por donde camina.

2 de septiembre de 2009

Jorge Alarte y Benidorm

Este Verano Benidorm no ha sido noticia en tanto por ser referente turístico nacional e internacional, sino por los revuelos y confusiones que ha despertado en el seno de la política valenciana.
Hace unos meses, tras el abandono de José Bañuls del grupo municipal benidormense del PP, que ostenta la alcaldía desde 2007, el PSPV-PSOE de Benidorm, unilateralmente, vio posible la idea de pactar con el tránsfuga en cuestión, adscrito actualmente al grupo independiente, para arrebatar el gobierno local (o desgobierno) a su alcalde Joaquín Pérez Fenoll mediante una moción de censura.
Desde la cúpula del PP valenciano y los medios de comunicación afines, se ha venido vendiendo a la opinión pública que existe un claro enfrentamiento interno entre Jorge Alarte, secretario gnal del PSPV-PSOE, no partidario de vulnerar el pacto anti-transfuguismo; y los/las concejales socialistas de la ciudad costera (de los cuales forma parte Maite Iraola, madre de Leire Pajín Iraola), utilizándolo como arma arrojadiza contra la ya denostada imagen del PSPV en tierras levantinas.

Ante este panorama, la presión popular y de la situación han forzado pactar un acuerdo recíproco entre las partes implicadas, llegando a la conclusión de que no se debe violar bajo ningún concepto el pacto anti-transfuguismo que, por ley, impera a día de hoy y regula la actividad política para que sea más limpia y más democrática.
La izquierda, y concretamente el PSOE, tiene, entre otras virtudes, la de ser honesta consigo misma, la de respetar la ley y, sobre todo, la honorabilidad de las ideas, así como el principio básico de soberanía popular (recordemos que el voto de la gente dio la alcaldía al PP).
No es leal apoyar una moción de censura, rompiendo un pacto anti-tránsfugas, pese a que la derecha lo haga sistemáticamente (caso Dénia, por ejemplo) por el mero hecho de rascar dos años de poder; no es lógico traicionar un principio político y moral cuando uno sabe que la ciudadanía lo apoyará en el futuro, no merece la pena y no es jugar limpio.

Por todo ello, debe considerarse como acertada la decisión de los socialistas valencianos de decir NO al beneficio del transfuguismo, y buscar una vía más adecuada como es la denuncia de la inestabilidad de una alcaldía como la de Benidorm, un pueblo trabajador que no se merece tener al alcalde que a día de hoy, se supone, les representa; forzar su dimisión es más inteligente y honesto, más justo para quien de verdad interesa: los ciudadanos y ciudadanas.