31 de agosto de 2009

El Cambio nipón


Tras 54 años de Gobierno conservador, por primera vez en más de medio siglo la izquierda consigue una clara y firme mayoría absoluta en el país nipón, segunda potencia económica mundial, tras el EEUU del demócrata Barack Obama.

Sin duda es una noticia impactante y merecedora de primera plana. La imparable necesidad de cambio, ansiado por millones de japoneses desde hace tiempo, se ha hecho, por fin, patente a través de las urnas, con más de un 70% de participación ciudadana, y con especial presencia de voto juvenil.

Yukio Hatoyama, líder del Partído Demócrata de Japón (PDJ), se ha impuesto con rotundidad ante el Partido Liberal Democrático (PLD) con un discurso cargado de optimismo, necesidad de cambio y defendiendo una política más social, menos burocrática y centrada en la gente, en sus reales necesidades y sus demandas.

El triunfo del PDJ, formado por corrientes ideológicas que van desde el socialismo, pasando por el ecologismo y alguna que otra rama conservadora, pone fin a toda una era de descuido de los intereses de la ciudadanía, una era de sumisión respecto a EEUU, y una era de endeudamiento masivo que no ha repercutido como debiera en el bienestar de la población nipona.

Este logro social supondrá para los próximos años una inversión en proyectos orientados a mejorar la calidad de vida de la gente, a través de ayudas económicas que estimulen la natalidad (Japón es el país más viejo del mundo, con una esperanza de vida de 83 años) amplien las becas, mejoren el futuro académico de los jóvenes y protejan a los trabajadores en un contexto de crisis económica que ha provocado la tasa de paro más alta de la historia de Japón (5,7%).

El cambio logrado evidencia la falsedad de quien afirma que la izquierda se encuentra en decadencia en la sociedad del siglo XXI, de quien afirma que la Economía peligra en manos de los progresistas o de quien sostiene que es la ideología derechista la única capaz de dirigir con sabiduría y prosperidad el rumbo de un país.

Contrasta con el hecho de que también aquí, en Europa, la Alemania de Merkel está mostrando signos, a escasas semanas de las elecciones germanas, de un más que factible cambio de Gobierno que otorgaría la futura victoria a posibles coaliciones de izquierdas.

Nada está decidido todavía pero, sin embargo, Japón es la prueba de la palpable confianza de la gente en la izquierda, en sus ideas y ambiciones sociales, en su capacidad para hacer frente a los problemas económicos que asolan medio planeta y en la necesidad de un liderazgo progresista que abandere un futuro más justo, más social y más igualitario para todas y para todos.

30 de agosto de 2009

Transporte Público en Valencia

Como ciudadano residente en Valencia y usuario habitual del transporte público, me veo forzado a escribir estas líneas en denuncia de lo pésimo y deplorable de este servicio en la capital del Turia. Un servicio que, repito, es ante todo público y de necesidad, para muchos, diaria y casi básica.

Por un lado, la empresa regidora del servicio de autobús público en Valencia, la EMT, cuenta con la flota de vehículos más obsoleta de toda España (7,75 años de antigüedad) repercutiendo claramente en la calidad del transporte; escasa, llegando a haber barrios sin líneas de autobús habilitadas; y, pese a que se nos dice que el precio del billete es de los más asequibles del país (
los niños también pagan, dicho sea de paso), no se menciona el hecho de que en Madrid o Granada un mismo billete te permite realizar, al menos, un trasbordo en el mismo viaje. En Valencia esto es impensable.

La media de frecuencia de paso se encuentra a años luz de la de países como Alemania, donde supone menos de 5 minutos de espera, no sólo en horas punta o en las principales paradas (en Valencia la mayoría, por cierto, sin aviso de llegada). En Valencia sólo algunas líneas y sólo a primera hora de la mañana se dan estas condiciones, y mejor no hablemos de pretender utilizar el transporte público en horario de noche.

En cuanto al servicio de metro subterráneo (empresa FGV) la situación no es para nada envidiable, con un sistema de trayectos que no cubre la totalidad del territorio de la ciudad, en constante expansión y crecimiento; frecuencias de paso y trenes que no están a la altura de una ciudad como Valencia, tercera capital española; por no hablar del triste historial de descarrilamientos, llegando a ostentar el accidente de metro más grave de la historia de España, con 43 víctimas cuyos
familiares todavía esperan responsabilidades políticas por parte del Gobierno valenciano.

Por último, qué decir del estímulo del uso ecológico del transporte, cuando las
asociaciones pro-bicicleta se quejan año tras año de la falta de carriles bici en la ciudad, la mala comunicación de los mismos o la insuficiencia de alquiler de bicicletas para turistas y ciudadanos.

Pero la culpa de esta inaceptable situación, motivo de huelgas por parte de los trabajadores encargados de proporcionar este servicio público, recae por completo en los responsables políticos de la ciudad de Valencia, con su máxima jerárquica Rita Barberá, que se dedican a invertir en lo que da imagen y espectáculo en lugar de hacerlo en aquellos aspectos que realmente sí que benefician la calidad de vida de la gente.

28 de agosto de 2009

La Gürtel y Canal 9


A lo largo de los últimos días están apareciendo en la prensa nacional las dimisiones de dos personajes muy afines al Partido Popular: la del portavoz del grupo popular en el ayuntamiento de Palma, Rafael Durán; y la del director (ahora ex-) de RTVV (Radiotelevisió Valenciana), Pedro García.

Dos dimisiones que, al parecer, se relacionan por deberse a implicaciones en supuestos casos de corrupción (caso “Palma Arena” y trama “Gürtel”, respectivamente) y que no hacen más que evidenciar la palpable red de ilegalidad que se extiende por buena parte del principal partido de la oposición.


Llama la atención el hecho de que haya sido esta vez el máximo responsable de Canal 9, y compañero de Camps desde hace años, así como de Eduardo Zaplana, uno de los coprotagonistas de estas vergonzosas dimisiones, producto de su estrecha relación con el famoso “Bigotes” y de su supuesta colaboración con la rama corrupta de la Gürtel en Valencia, de la que también recibió dádivas en forma de trajes.


Una escandalosa telaraña de sobornos, dinero negro y favores que, por cierto, ningún medio de comunicación de este país (incluso alguno internacional) ha podido ignorar, ninguno salvo uno: Canal 9, faltaría más.


Para esta cadena de televisión pública (¿?) no existen Álvaro Pérez o Francisco Correa, no existe ninguna investigación judicial, la única en la historia de España, sobre el presidente de la Generalitat y Comunitat Valenciana, entre otos; presidente de todas y todos los valencianos, también de quienes no votan al PP, que no somos pocos.


Sin embargo, no es motivo de festejo el que ya haya sustituto para Pedro García, puesto que todos y todas sabemos que Canal 9 va a seguir siendo, no un medio de comunicación financiado con los impuestos de cada uno de los habitantes de la C.V y, por tanto, un medio público que debiera ser de todos y para todos, sin censura, sin bloqueo constante al resto de fuerzas políticas, con transparencia informativa y rigor periodístico sin polarizaciones ideológicas, etc. sino un atril más para hacer propaganda política del PP en tierras valencianas, un altavoz del ideario conservador y un símbolo de la manipulación informativa a la que se ve sometida una parte de la población, que tiene derecho a una auténtica televisión pública de calida e imparcial.


Para quienes sean asiduos telespectadores de esta cadena, repito, pública y costeada por todos y todas, solamente informarles de que en Septiembre volveremos a tener noticias del caso Camps y los dichosos trajes, ya que el Tribunal Supremo puede volver a abrir la causa contra el honorable President. Que se vayan preparando.

27 de agosto de 2009

La Vuelta a la Crispación


La primera legislatura de Rodríguez Zapatero podríamos resumirla en lo que fue constante a la hora de abordar la estrategia política del principal partido de la oposición: la estrategia del NO a todo, la estrategia de la mentira y la estrategia de la crispación.


En elecciones de 2008, la población española decidió mayoritariamente dar la victoria al actual Gobierno socialista, rechazando rotundamente la manera de entender la política que representa el Partido Popular, la derecha. Fue entonces cuando Mariano Rajoy pareció rectificar y darse cuenta de que, por ahí, no va a llegar a ninguna parte, no les iba a salir bien la jugada. Puro teatro.


Año y medio más tarde, y crecidos por el desgaste de crisis económica que está soportando el Ejecutivo, la derecha vuelve a sacar del baúl su clásica arma de guerra, preparada para disparar contra quien se atreva a cuestionarles, incluido el Estado, jueces o policías, con el único objetivo al que aspiran: codiciar poder a toda costa.


La crispación vuelve a contaminar el clima político español. Fruto de la desesperación de un partido enfermo de corrupción, que carece de iniciativas y de proyectos serios, algunos de los principales líderes populares llevan semanas lanzando gravísimas acusaciones contra el Gobierno de España, llegando, incluso, a tildarlo de “dictatorial”, sin presentar todavía ni una sola prueba y sin acudir a los tribunales encargados de juzgar la supuesta “persecución y espionaje” que, dicen, sufre “todo un partido político”.


Son afirmaciones que cuestionan la legalidad y el honor de todo un sistema Judicial formado por profesionales de la ley, jueces y policías encargados de actuar ante la sospecha de delitos, sobre todo si son denunciados, en este caso, por compañeros de partido dentro del PP.


Nadie que crea en la Democracia puede opinar que se esté persiguiendo a la oposición desde el Gobierno, nadie puede pensar, sin presentar un sólo argumento objetivo y lógico, que vivimos en un país donde los Derechos Humanos y el Estado de Derecho no están consolidados. Precisamente por esto, el Partido Popular se quedó sólo en el Congreso tratando de convencer al resto de grupos de su acoso masivo por parte del PSOE.


Desde luego, todo este jaleo solo puede significar que, o bien un brote de esquizofrenia y paranoia se esta adueñando de las cabezas visibles en el seno del PP, viendo teléfonos pinchados y persecuciones fantasmagóricas en todos lados; o bien este bochornoso y patético espectáculo responde a la vuelta de una estrategia que pretende engañar y manipular a las y los ciudadanos de este país, que no son tontos en absoluto.


Evidentemente, a la derecha española le queda un largo recorrido por trazar si quiere equipararse en talante y en rigor al resto de fuerzas conservadoras europeas. Nuestra derecha no aprende, no evoluciona, y el problema principal es que mientras haya gente que les apoye, la salud democrática española no se fortalecerá, porqué no van a cambiar a no ser que haya votos de por medio.


Lo más curioso de todo es que hay quien piensa que les va a ir bien con esta táctica de distracción, de lanzar bulos, que van a ganar. Supongo que es gente que no atiende a razones, no piensa, porqué pensar cansa y es mejor dejarse llevar por una imagen o por un mensaje populista y demagógico. En fin.

¿Te los imaginas gobernando?