
Definitivamente, Camps ha tocado fondo. Sus insultos contra el Estado y los jueces, pasando del “estoy feliz” a acusar de “conspiraciones y montajes mediáticos”, reflejan una imagen lamentable y desgastada de la figura del president de la Generalitat Valenciana, y hace tomarse en serio las declaraciones de destacados miembros de su partido sugiriendo entre líneas su retirada. Cada día preocupa más su agotamiento y perturbación psíquica.
El modelo del PP de Camps, Fabra y Rita Barberá ha fracasado a la hora de defender los intereses del pueblo valenciano. No es sólo Gürtel, el caso de corrupción política más grave de la historia de nuestra comunidad, sino que los niveles de bienestar y seguridad del ciudadano medio valenciano se encuentran bajo mínimos, siendo incapaces las instituciones valencianas de solucionar sus problemas, cuando no los multiplica.
Sanidad, Cultura, Educación, Economía, Bienestar Social, Inmigración,… no hay una sola responsabilidad política de nuestros gobernantes valencianos que quede bien parada en los últimos años; incluso haciendo un análisis objetivo se evidencia el empobrecimiento de la sociedad y paisaje valencianos, el deterioro de nuestros servicios públicos, y la falta de madurez, autonomía y liderazgo por parte de la derecha para dar solución a estos problemas.
La salida de esta situación de indefensión pasa por una regeneración democrática. Preguntar a la gente si desea que sigan al frente de las instituciones valencianas políticos famosos por ser presuntos corruptos, con informes policiales y autos de miles de folios a sus espaldas, políticos que se esconden; o, por el contrario, si desean un cambio real en la manera de hacer las cosas, de solucionar los problemas, de hacer política.
Los socialistas del PSPV-PSOE, con Jorge Alarte a la cabeza, tienen un proyecto ambicioso para acabar con la inoperancia, oscurantismo y mala fama de la derecha, para construir una Valencia, un Alicante y un Castellón fuertes, con un modelo económico sostenible y una política social progresista.
Una política constructiva, sin despotismo ni prepotencia, exigiendo transparencia democrática, rigor institucional, respeto a la ciudadanía y a la pluralidad. Estando cerca de la gente, aplicando la ley de Dependencia, trayéndonos el AVE, protegiendo nuestro patrimonio cultural-histórico, creando empleo de calidad y defendiendo nuestros intereses, no el de unos pocos.
El modelo del PP de Camps, Fabra y Rita Barberá ha fracasado a la hora de defender los intereses del pueblo valenciano. No es sólo Gürtel, el caso de corrupción política más grave de la historia de nuestra comunidad, sino que los niveles de bienestar y seguridad del ciudadano medio valenciano se encuentran bajo mínimos, siendo incapaces las instituciones valencianas de solucionar sus problemas, cuando no los multiplica.
Sanidad, Cultura, Educación, Economía, Bienestar Social, Inmigración,… no hay una sola responsabilidad política de nuestros gobernantes valencianos que quede bien parada en los últimos años; incluso haciendo un análisis objetivo se evidencia el empobrecimiento de la sociedad y paisaje valencianos, el deterioro de nuestros servicios públicos, y la falta de madurez, autonomía y liderazgo por parte de la derecha para dar solución a estos problemas.
La salida de esta situación de indefensión pasa por una regeneración democrática. Preguntar a la gente si desea que sigan al frente de las instituciones valencianas políticos famosos por ser presuntos corruptos, con informes policiales y autos de miles de folios a sus espaldas, políticos que se esconden; o, por el contrario, si desean un cambio real en la manera de hacer las cosas, de solucionar los problemas, de hacer política.
Los socialistas del PSPV-PSOE, con Jorge Alarte a la cabeza, tienen un proyecto ambicioso para acabar con la inoperancia, oscurantismo y mala fama de la derecha, para construir una Valencia, un Alicante y un Castellón fuertes, con un modelo económico sostenible y una política social progresista.
Una política constructiva, sin despotismo ni prepotencia, exigiendo transparencia democrática, rigor institucional, respeto a la ciudadanía y a la pluralidad. Estando cerca de la gente, aplicando la ley de Dependencia, trayéndonos el AVE, protegiendo nuestro patrimonio cultural-histórico, creando empleo de calidad y defendiendo nuestros intereses, no el de unos pocos.