16 de septiembre de 2009

Arenys de Munt


El pasado trece de Septiembre tuvo lugar en un pequeño municipio catalán, Arenys de Munt (8000 habitantes), una consulta popular realizada desde lo privado, por cuestiones legales y de revuelo social, que citaba: “¿Está usted de acuerdo con que Catalunya se convierta en un Estado de Derecho independiente, democrático y social integrado en la Unión Europea?”. Demasiado ruido para las pocas nueces de este asunto.

Dicha consulta buscaba conocer la opinión de las gentes del pueblo acerca de su posicionamiento a favor o en contra de la independencia de Cataluña respecto al conjunto de España. Tras celebrarse el “referéndum” local, un 96% de los votos mostraban el deseo de independencia, pero no olvidemos que solo participó un 40% del censo municipal, por lo que este dato no refleja ni una realidad del conjunto de Cataluña, ni puede utilizarse como argumento soberanista o nacionalista de ninguna clase.

Según los últimos datos reflejados en las encuestas y estudios sociológicos en Cataluña, no llega al 20% el porcentaje de población catalana que desea para su tierra y su nación histórica, un Estado autónomo e independiente, es decir, “separarse” de España.

Sin embargo, cerca de un 75% de catalanes y catalanas prefiere que España siga siendo un Estado de Autonomías o un Estado de carácter Federal, que casi viene a ser lo mismo. Defendiendo, eso sí, una mayor descentralización y un mayor autogobierno de cara a buscar el mayor beneficio ciudadano y mayor reconocimiento de la pluralidad y multi-nacionalidad que caracteriza a España desde tiempos inmemoriales.

Por otro lado, conviene recordar que los partidos políticos catalanes abiertamente independentistas, como ERC, poseen una cuota electoral relativamente pobre y escasa, con una tendencia más bien estática o, o incluso, a la baja en cuanto a intención de voto.

Por tanto, ¿a qué viene tanto alboroto? Resulta significativo el hecho de que en una localidad tan pequeña como Arenys de Munt, se congregaran los cuatro nostálgicos de la dictadura del terror que quedan en este país, al grito de “España es una y no cincuenta y una”; y ¿a qué se debe el espanto de algunos líderes de la derecha popular por esta consulta?

Desgraciadamente, la respuesta es bastante evidente. El nacionalismo español arcaico y anacrónico de la derecha española, el nacionalismo de la España castellana, UNA, GRANDE Y LIBRE, el nacionalismo anti-plural y que negó durante cuarenta años cualquier atisbo de la riqueza cultural española; ese nacionalismo es el que vomitan algunos y algunas que se auto-proclaman defensores de España y de los interese de los españoles.

Sinceramente, España, su sociedad, todavía no ha evolucionado y no ha reflexionado en profundidad sobre sus señas de identidad y su Historia; sigue sin aceptar la diversidad que representan sus pueblos. Vivimos en un país de países donde aún se niega la realidad de nuestra naturaleza multi-color.

No creo que haya que preocuparse en exceso por los acontecimientos recientes de Arenys de Munt, pero no cabe duda de que una anécdota como ésta refleja la acuciante necesidad de una reforma estructural de la Carta Magna española que termine de perfilar y de definir acertadamente cual es su esencia, su esencia plural y la explosión de sabores que se produce cuando se pronuncia la palabra: España.

2 comentarios:

pabliyo dijo...

toda nuestra vida existirá este ¿¿problema?? ya que hasta la misma constitución habla de nacionalidades y regiones dentro del estado español, y así mismo no se concreta cual es nuestro modelo de estado, por lo que se trata de exprimir y exprimir poco a poco al Estado para convertirlo en lo que en la práctica ya es, un Estado Federal.

Salud compañero.

Óscar Pardo de la Salud. dijo...

Es increible la transcendencia que los medios de la derecha y el PP le han dado a este referendum, realmente les viene bien este tipo de sucesos, para alentar el "se rompe España" o "Zapatero permite estas cosas".
Yo me considero ciudadano del mundo, y por lo tanto no soy seguidor de los nacionalismos, bien sea español, catalán, vasco o de Cuenca, pero como demócrata respeto las opciones y opinios de todo el mundo. E incluso aplaudo este tipo de actos, (me refiero a los referendum), donde el pueblo de forma libre otorgue su opinión sobre lo que sea.
Un saludo y felicidades por el blog.