9 de septiembre de 2009

Zapatero y la Comunidat Valenciana


Durante años, la estrategia política del PP en la C.Valenciana se ha fundamentado en dos claros argumentarios: vender la imagen de que las siglas y símbolos del Partido Popular son la viva encarnación de “lo valenciano”, mediante la explotada política del espectáculo y del macro-evento; y culpar al Gobierno de Zapatero de los males económicos y endémicos de esta tierra de llauradors y treballadors, eludiendo, de este modo, asumir sus responsabilidades.

Partiendo de esta premisa, el Gobierno regional valenciano se ha dedicado por sistema a dinamitar constantemente el Ejecutivo central y a denunciar, en su opinión, su “total falta de interés y preocupación por los ciudadanos de la Comunitat Valenciana y sus problemas”, proclamándose ellos mismos como “salvadores y veladores” de los intereses “reales” de los valencianos y las valencianas.

Bien, hasta aquí la base sobre la que partimos, pero ¿cuánto hay de verdad y cuánto de demagogia detrás de estas violentas acusaciones?

Recientemente el Ministro de Fomento, José Blanco, visitó la ciudad de Valencia tras comprobar personalmente el estado de las obras del AVE Madrid-Valencia, para reunirse con la alcaldesa Barberá así como la Asociación Valenciana de Empresarios (AVE) y anunciar las medidas y proyectos que el Gobierno socialista de Zapatero quiere impulsar en esta comunidad autónoma de levante.

Efectivamente, el Gobierno de España lleva destinando cientos de millones de euros, miles, desde hace años, para que el AVE llegue en 2010 por fin a Valencia, para que las nuevas tecnologías del transporte mejoren la comunicación de los núcleos económicos centro-periferia y las principales capitales de España (sobra decir los 30.000 empleos que generará de aquí a 2010).

El Gobierno de Zapatero y todo su equipo, por otro lado, han protagonizado la reciente reforma del modelo de financiación, que va a dotar de mayor presupuesto y mayor equidad financiera para todos los territorios del país, C.V incluida y enormemente beneficiada.

Sin embargo, estos importantes avances y proyectos que, repito, el Gobierno de Zapatero lleva realizando desde que llegó a Moncloa en 2004, no son en absoluto reconocidos por el señor Camps y todo su séquito de aduladores, que recelan y desconfían, sembrando la duda y la sospecha en las gentes valencianas y mintiendo y manipulando la realidad y los datos en un sucio intento de desprestigiar la labor tan beneficiosa que para con Valencia lleva realizando el Ejecutivo central.

Cito el caso del AVE por ser noticia reciente y por ser prueba evidente de la preocupación que existe por esta tierra por parte del presidente del Gobierno de España, pero podría citar el interés palpable por mejorar el aeropuerto de Manises, o simplemente los proyectos del Plan E que están creando empleo para miles de familias valencianas ahora en tiempos de dificultad.

El Gobierno de Camps, el PP, en lugar de preocuparse realmente por los intereses de la ciudadanía valenciana, se dedica a privatizar las guarderías que se financian con el presupuesto del Estado, así como la sanidad, por ejemplo; se dedica a gastarse cientos de millones de euros en financiar proyectos cuyos beneficios no se hacen públicos porque no existen, o en contratar empresas ligadas a tramas corruptas sin que importe lo más mínimo, acusando a jueces, policías y al PSOE de estar detrás de una conspiración contra el PP, llegando a denunciar un supuesto estado de “régimen totalitario” que Zapatero quiere establecer en España. Patético.

El Gobierno del señor Camps lleva demasiados años en el poder sin cumplir las promesas que en cada campaña electoral anuncia, y que luego no dota de financiación ni de alternativas; demasiados años de mentiras, manipulación y total falta de transparencia, de bochorno, de endeudamiento masivo sin que haya repercutido en el bienestar de la gente, de barracones para los niños y niñas de decenas de localidades valencianas, de un sistema educativo público por los suelos, una sanidad vergonzosa y un modelo económico basado en la especulación que nos ha hundido en la miseria del paro y en la destrucción de nuestro medio ambiente.
La respuesta a todo esto siempre es la misma: soberbia, prepotencia, insulto y eludir responsabilidades culpando al que siempre tiene la culpa de todo, Zapatero. Pero Zapatero no tiene competencias en Valencia para administrar la Sanidad, la Educación o la televisión pública valenciana.

En fin, las valencianas y nos valencianos, la gente, NO queremos seguir siendo el hazme reír de España, no queremos unos gobernantes imputados judicialmente, infectados de corrupción, no queremos liderar las listas del desempleo y del abandono escolar, no queremos más mentiras. Lo que queremos es que esta tierra vuelva a ser reflejo del progreso y del bienestar, vuelva a recuperar la nobleza de tiempos pasados, y queremos un cambio necesario y urgente para que Valencia sea realmente reconocida como símbolo de libertad, solidaridad e igualdad.

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